CUNDINAMARCA CAR
La CAR invita a la ciudadanía a conocer y reducir su huella hídrica mediante acciones cotidianas de ahorro y uso eficiente del agua, especialmente durante temporadas de variabilidad climática como el fenómeno de El Niño.
• Comprender la huella hídrica permite a ciudadanos, empresas e industrias identificar oportunidades para ahorrar, reutilizar y proteger el agua, contribuyendo a su conservación y a la sostenibilidad ambiental.
• “Una familia de cuatro integrantes puede generar una huella hídrica de aproximadamente 12 metros cúbicos al mes, lo que equivale al consumo de cerca de 20.000 botellas de agua de 600 mililitros”: subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR.
. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR continúa fortaleciendo sus estrategias de cambio de hábitos de consumo en desarrollo de la Ruta de Preparación Climática, una iniciativa que busca orientar a las comunidades del territorio sobre acciones prácticas para aprovechar y usar eficientemente el agua durante periodos de variabilidad climática, como los asociados al fenómeno de El Niño.
Con este propósito, la CAR hace un llamado a la ciudadanía para que tome conciencia sobre su huella hídrica, es decir, el impacto que generan sus actividades diarias en el consumo y uso del agua proveniente de ríos, quebradas, lagos, embalses y acuíferos.
Actividades cotidianas como cocinar, bañarse, realizar labores de aseo personal y del hogar, o lavar la ropa, requieren del uso de este recurso vital.
La huella hídrica se clasifica en tres categorías: Azul, verde y gris, de acuerdo con el origen del agua y su relación con los procesos de consumo y producción, entendiendo por un lado que la azul corresponde al agua dulce proveniente de fuentes hídricas, superficiales o subterráneas y la verde asociada al agua lluvia que se almacena naturalmente en el suelo y es aprovechada por la vegetación y los ecosistemas.
Por su parte, la huella hídrica gris mide el impacto que nuestras actividades tienen sobre la calidad del agua. Se refiere a la cantidad de agua necesaria para reducir o tratar la contaminación generada por actividades domésticas, agrícolas o productivas y refleja cómo acciones como el uso de detergentes, productos químicos o el manejo inadecuado de residuos pueden afectar ríos, quebradas y otras fuentes hídricas.
A nivel empresarial e industrial, la huella hídrica es una herramienta de gestión que permite identificar, medir y evaluar el uso del agua en los diferentes procesos productivos. Con esta información, las organizaciones pueden establecer metas para reducir su consumo mediante la implementación de tecnologías más eficientes, el aprovechamiento y la reutilización del agua, la optimización de procesos y la disminución de la contaminación generada, al tiempo que fortalecen su competitividad, sostenibilidad y compromiso con el ambiente.
“Para nosotros es fundamental que las personas reconozcan el impacto y la responsabilidad que tienen frente a los recursos naturales, y que comprendan qué significa realmente la huella hídrica; no solo las empresas o las grandes industrias generan efectos sobre el recurso hídrico. Una familia de cuatro integrantes puede generar una huella hídrica de aproximadamente 12 metros cúbicos al mes, lo que equivale al consumo de cerca de 20.000 botellas de agua de 600 mililitros”, señaló Nidia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR.
Entre las recomendaciones que la Corporación promueve para ahorrar agua y fomentar la recirculación de aguas grises se encuentran: tomar duchas de máximo cinco minutos; cerrar la llave mientras se cepillan los dientes o se afeitan, utilizando un vaso con agua…




